Home / NOTICIAS / Los niños y los campos electromagnéticos (Primera parte)

Los niños y los campos electromagnéticos (Primera parte)

Por Herbert Oré Belsuzarri

Por casi cinco años trabaje como administrador de un Hospital y un Policlínico, y en ese tiempo fui testigo de cómo la enfermedad del cáncer no solo afecta al paciente, sino que también afecta a toda la familia. Muchos de los que conocí ya descansan en paz y son pocos los que se salvaron. En este terrible drama cotidiano de la vida, los niños son las victimas más inocentes, y en eso todos los hombres libres de buenas costumbres debemos trabajar, para que no haya más víctimas del cáncer o por lo menos que el número de casos disminuya.

Cuando los científicos de ex Unión Soviética reportaron “extrañas alteraciones en los trabajadores eléctricos expuestos habitualmente a altos niveles de campos electromagnéticos. Los trabajadores tenían un aumento de enfermedades cardíacas, alteraciones de la tensión arterial, cefaleas recurrentes, fatiga, estrés y depresión crónica[1]. Aun cuando este reporte no era novedoso ya que “había previamente sospechas fundadas, uno de los primeros estudios epidemiológicos que indicaron riesgos para la salud fue el realizado por los Dres. Nancy Wertheimer y Ed Leeper donde referían un aumento entre dos y tres veces mayor de muertes por cáncer entre los niños que vivían cerca de líneas de alta tensión en Denver, Colorado – EE. UU[2].

En Suecia, y avalado por el Instituto Karolinska, institución de gran prestigio internacional, se realizó una investigación exhaustiva sobre “Los Campos Magnéticos y el Cáncer en personas que viven cerca de las Líneas de Alta Tensión Suecas”. Dirigido por María Feychting y Anders Ahlbom, se realizó sobre 436,503 personas que habían vivido a menos de trescientos metros de una línea de alta tensión entre 1,960 y 1,985. Según el Informe Karolinska, “los niños que vivan en casas expuestas a dosis de radiaciones electromagnéticas de 0.3 microteslas (300 nanoteslas), tienen cuatro veces más riesgo de contraer leucemia, a 0.2 microteslas (200 nanoteslas) el riesgo es tres veces superior a lo normal. En el caso de los adultos, para campos magnéticos de 200 nanoteslas el riesgo de contraer leucemia micloide aguda (LMA) y leucemia mieloide crónica (LMC) es el 170% más elevado de lo normal”.

Finaliza este importante estudio recomendando “no vivir a menos de cien metros de una torre o línea de alta tensión”. Suecia era el único país hasta entonces que elaboraba leyes que regulen la exposición a los campos magnéticos para evitar sufrimientos innecesarios en su población.

El Instituto Nacional Sueco para las Radiaciones, recomienda que “los nuevos tendidos eléctricos se trazan y se disponen de manera que queden lo más lejos posible de ciudades, pueblos y aldeas” para librar a muchas personas del riesgo de enfermedades que pueden llegar a ser tan graves como la leucemia. Pero el problema en la actualidad se centra en las líneas que ya están ubicadas, y que en muchos casos cruzan indiscriminadamente guarderías, colegios en los que los niños pasan muchas horas al día, viviendas, urbanizaciones y zonas de ciudades y pueblos. Es cierto que hay un elevado costo material -dinero, simplemente- al desplazar una, dos o tres torres que crucen un lugar habitado, o reubicar las subestaciones eléctricas instaladas en áreas urbanas, pero… ¿podemos en conciencia, anteponer ese costo al sufrimiento y la muerte que esas líneas y subestaciones pueden causar en nuestros conciudadanos? Esto sin duda, no es discutible, y tampoco justificable solo por el costo.

El primer gran estudio epidemiológico, realizado por Wertheimer en 1,979, halla un riesgo significativo de leucemias y de cánceres de cerebro en personas que viven cerca de líneas de alta tensión.

En noviembre de 1,986, el Dr. David Savitz, de la Universidad de Carolina del Norte, informa los resultados de un estudio que era parte del Proyecto de Líneas de Alta Tensión del Estado de Nueva York, donde confirmaban los hallazgos de Wertheimer y Leeper. Así Savitz decía que hay una incidencia mayor de cáncer y leucemia en niños asociada a exposiciones a CEM (Campos Electromagnéticos) superiores a 2.5 mG (milligaus), que equivale a decir 0.25 µT (microtesla)[3].

John Peters y colaboradores, de la Southern California University, publico en noviembre de 1,991 en el American Journal of Epidemiology, una confirmación de esos hallazgos. La revista Public Power Weekly publicó el 28 de enero de 1992 un comentario: “el estudio más amplio llevado a cabo hasta la fecha sobre la leucemia infantil y la exposición a CEM refuerza la evidencia de que la proximidad a las líneas de alta tensión puede incrementar el riesgo de leucemia”[4].

Estas observaciones fueron confirmadas posteriormente en Suecia en 1,992, en el estudio realizado por María Feychting y Anders Ahlbom, que publicaron en 1,995, en ella comunican: “un aumento del riesgo relativo para la leucemia infantil y la leucemia en adultos de 2,7 y 1,7 veces, respectivamente, en los sujetos expuestos a CEM mayores que los medidos en el grupo control.

A través del análisis por ordenador de los registros de voltaje de 26 años atrás, junto con los casos de cáncer desde 1,960 a 1,985, investigaron la posible relación entre cáncer y CEM. Entre casos de cáncer y controles estudiaron a más de 500.000 personas. Esta metodología fue capaz de discriminar con gran exactitud el nivel medio de exposición a los CEM de todas las víctimas de cáncer. Sus resultados mostraron una clara relación dosis-respuesta entre exposición a los CEM (incluso a dosis bajas) y desarrollo de cáncer, especialmente leucemia mieloide aguda y leucemia mieloide crónica[5].

Así mismo concluyen: “los niños sometidos a un campo de 2 mG (0.2 µT) tienen un riesgo dos veces mayor de padecer leucemia; los niños sometidos a un campo de 5 mG (0.5 µT) corren un riesgo 5,1 veces mayor que los demás. Todos los demás estudios citados en el informe del INSERM (Instituto Nacional de la Salud y de la Investigación Médica), en las páginas 39 y 40, confirman el riesgo de leucemia encontrándose un umbral de aparición de riesgo a partir de una exposición a 2 – 3 mG (0.2 – 0.3 µT) por hora (de media) en la mayor parte del tiempo, un riesgo significativo estadísticamente”.

[María Feychting, científica del Instituto Karolinska de Estocolmo estudió a 127,000 niños que vivieron durante 25 años en la proximidad de líneas de AT (Alta Tensión) encontrando que el riesgo de leucemia se multiplicaba por dos].

En estudios analizados antes de 1,992, el INSERM halló un aumento de riesgo en el caso de leucemia, tumores de cerebro y cáncer de mama. El INSERM llegó a la conclusión de que la actividad de los CEM (Campo Electromagnético) es promotora del proceso cancerígeno, pero, una vez más, esta institución decidió que necesitaba más estudios para llegar a la misma resolución. Posteriores estudios [6] han vuelto a llegar a la conclusión de que existe una relación obvia entre exposición a CEM y leucemia, y esto es así desde una exposición de 2 – 3 mG (0.2 – 0.3 µT) por hora en promedio. La asociación entre CEM y cáncer de mama y tumor cerebral ha sido una vez más evidenciada, en los hogares de los asalariados de EDF, donde el campo electromagnético es para tenerlo en cuenta, el riesgo de cáncer de cerebro es tres veces mayor que lo normal (American Journal of Epidemiology (1,996: 144: 1107 – 21).

Christine Gorman en la revista Time del 26 de octubre de 1,992 afirmaba: “uno de los resultados más elocuentes era que el riesgo de cáncer crecía conforme a la potencia del campo electromagnético”. La redactora refería que “los niños con exposiciones constantes a campos muy débiles (menores de 1 mG) tenían un menor índice de cáncer. Los expuestos a campos de 2 mG tenían un incremento de riesgo de leucemia multiplicado por tres y en los expuestos a 3 mG se multiplicaba por cuatro”. Gorman manifestaba que “esa clara progresión hacía muy difícil rebatir que factores distintos a la exposición a CEM (Cargas Electromagnéticas) fueran los responsables del aumento de los casos de leucemia”.

Un estudio danés de 1,992 realizado por el Dr. Jorgen H. Olsen encontró un aumento de riesgo de leucemia infantil, linfomas y tumores cerebrales cinco veces mayor en niños que vivían cerca de líneas de alta tensión expuestos a CEM de 4 mG (0.4 µT).

El Parlamento Europeo demanda, en su Resolución del 5 de mayo de 1,994, la instauración de corredores de líneas en el interior de las cuales toda actividad permanente o la posibilidad de ser habitadas serán excluidas, así como la puesta a punto de un sistema de expropiación y de indemnización para la población cercana. Luxemburgo e Italia han prohibido construir bajo las líneas de cableado eléctrico.

En Italia, el director de la red de distribución eléctrica y dos de sus equipos dirigentes se sometieron a un juicio por “homicidio involuntario y falsificación de documentos” tras un número elevado de casos de leucemias declarados entre los niños de las escuelas próximas a las líneas de alta tensión.

La revista Journal of Occupational and Environmental Medicine, publico en febrero de 1,998 que hay un aumento de riesgo de contraer leucemia entre los niños que vivían cerca de líneas de alta tensión en el área metropolitana de Taipei, Taiwan. El estudio recogió los datos del registro nacional de tumores de Taiwan entre los años 1,987 y 1,992. Los niños que vivían a menos de 100 metros de una línea de alta tensión tenían una tasa de leucemias 2.7 veces mayor que la general de los niños de Taiwan. El riesgo para cáncer era 2.4 veces mayor que para otros niños de la misma zona no expuestos al campo electromagnético.

Los niños no son los únicos que corren riesgo. La revista Microwave News en su número de marzo/abril 1,990 afirmaba: “hay hasta el momento al menos 12 estudios que apuntan a un mayor riesgo de tumores cerebrales como consecuencia de la exposición a CEM”. El investigador Samuel Milham Jr. concluía: “Hay demasiados estudios positivos como para eludir la conexión de los CEM con los tumores cerebrales” [7].

Microwave News afirmaba en su número de julio/agosto 1,990 que epidemiólogos del Fred Hutchinson Cancer Research Center de Seattle, Estado de Washington, habían descubierto nuevas evidencias de la asociación entre exposiciones ocupacionales a CEM y el desarrollo de cáncer de mama en varones. El estudio apoya los hallazgos preliminares de otro estudio de la Johns Hopkins University, que mostraba un mayor riesgo en varones de cáncer de mama entre los telefonistas jóvenes de Nueva York.

Paul Demers, del equipo investigador del Dr. David Thomas en el Fred Hutchinson Cancer Research Center, ha encontrado que los telefonistas, electricistas y mantenedores de líneas de alta tensión tienen hasta seis veces más riesgo de padecer cáncer de mama que lo que cabría esperar (aumento estadísticamente significativo). En los trabajadores de radio y comunicaciones el riesgo casi se triplicaba. En conjunto, había el doble de riesgo de cáncer entre los trabajadores expuestos a CEM.

La Universidad de Carolina del Norte publico el estudio realizado por Dana Loomis, el 15 de junio de 1,994 en el Journal of the National Cancer Institute, quien encontró que las mujeres relacionadas con trabajos eléctricos tenían un 38% más de probabilidades de morir por cáncer de mama que otras trabajadoras. El estudio encontró que la tasa de mortalidad por cáncer de mama era más del doble entre las instaladoras de teléfonos, técnicas de reparaciones y mantenedoras de línea cuando se comparaban con otro tipo de trabajadoras no relacionadas con ocupaciones eléctricas. Los resultados apoyan a los de cuatro estudios previos que encontraron tasas elevadas de cáncer de mama entre los hombres vinculados a trabajos en contacto con la electricidad.

El estudio, dirigido por la Dra. Tora Tynes del Registro de Cáncer de Noruega, encontró en una muestra de 2,000 mujeres operadoras de radio naval nacidas entre 1,934 y 1,969, que el riesgo de desarrollar cáncer de mama era casi el doble que el de otras mujeres noruegas.

Un tercer estudio epidemiológico relaciona los CEM al cáncer de mama. El estudio fue publicado en el número de septiembre de 1,996 de la revista Epidemiology y fue llevado a cabo por la Dra. Patricia Coogan y colaboradores, en la Escuela de Salud Pública de la Boston University, y ellos encontraron un 43% de incremento de cáncer de mama entre las mujeres con alto potencial ocupacional de exposición a CEM, especialmente entre las que trabajaban con grandes ordenadores.

Cindy Sage, en una comunicación al Primer Congreso Mundial sobre Cáncer de Mama, destacó la evidencia recogida en unos 100 estudios epidemiológicos que muestran una asociación entre la exposición ocupacional y residencial a CEM y varios tipos de cáncer, y que existen datos de al menos media docena de estudios que muestran una asociación entre la exposición a CEM y el cáncer de mama.

Los factores de riesgo medioambiental, incluidos los CEM, fueron discutidos en una conferencia celebrada en Kingston – Ontario – Canadá, en julio de 1,997. Una de las recomendaciones de la conferencia era que la ausencia de evidencias científicas concluyentes no eran óbice para establecer medidas generales de evitación prudente en relación con la exposición a CEM.

Otro estudio, patrocinado por Hydro-Quebec, Ontario Hydro y Electricité de France, fue publicado en marzo de 1,994. En él se halló un vínculo entre los campos magnéticos generados por corrientes eléctricas y la leucemia que padecían algunos trabajadores. Estos hallazgos confirman los resultados de un estudio realizado en 1,991 por Geneviève Matanoski que observó entre los telefonistas de AT&T con exposiciones elevadas a CEM una tasa de leucemia 2.5 veces mayor que la misma tasa entre empleados con bajas exposiciones.

El estudio de la Escuela de Salud Pública de Carolina del Norte, dirigido por los Doctores David Savitz y Dana P. Loomis, publicado en enero de 1,995 en el American Journal of Epidemiology, encontró que los trabajadores expuestos a CEM potentes tenían más de 2 veces y media de probabilidades de morir por un tumor cerebral que los trabajadores menos expuestos. Los investigadores también observaron una fuerte relación exposición-respuesta para los tumores cerebrales.

En 1,996 investigadores de la Universidad de Toronto que realizaron estudio entre trabajadores de centrales hidroeléctricas, sugiere que la exposición a campos eléctricos puede ser cancerígena. Los estudios previos estaban enfocados hacia los campos magnéticos. El investigador principal es el Dr. Anthony Miller, catedrático de Medicina Preventiva y Bioestadística de la Universidad de Toronto. En este estudio se incluyeron 30,000 empleados de centrales hidroeléctricas entre trabajadores activos y jubilados.

Miller y colaboradores, encontraron un aumento de riesgo de leucemia asociado con la elevada exposición a campos eléctricos y magnéticos. El riesgo de leucemia en los más altos niveles de exposición a campos eléctricos era 4 veces superior al del nivel más bajo; y en ciertos subgrupos de trabajadores que tenían las máximas exposiciones a CEM, estos investigadores refieren tasas de leucemia 11 veces superiores a las encontradas en la población trabajadora normal.

En el libro The Great Power-Line Cover-Up, publicado en 1,993, Paul Brodeur cita una revisión de 51 estudios epidemiológicos sobre la exposición a CEM y riesgo de cáncer publicado en el libro del Departamento de Servicios de Salud de California. En esta revisión, 28 estudios (55%) encontraban un riesgo estadísticamente significativo, 15 estudios (29%) hallaban un riesgo elevado pero no estadísticamente significativo y 8 estudios (16%) no observaban asociación alguna.

[1] ALTA TENSION Y SUS EFECTOS SOBRE LA SALUD, J. Ignacio Orive Pediatra y MD PhD.

[2] J. Ignacio Orive Pediatra y MD PhD.

[3] La intensidad de los campos magnéticos se mide oficialmente en términos de amperios por metro (A/m), pero en la mayoría de las investigaciones sobre las exposiciones a los campos electromagnéticos, los científicos miden con mayor frecuencia la densidad de flujo magnético, que habitualmente se expresa en unidades de microtesla (µT) o de nanotesla (nT), también en la unidad más antigua de milliGauss (mG) en países como los EE.UU.

microtesla (µT) nanotesla (nT) milligauss(mG)
1 1,000 10
0.001 1 0.01
0.1 100 1

 

[4] J. Ignacio Orive Pediatra y MD PhD.

[5] J. Ignacio Orive Pediatra y MD PhD.

[6] Risques de cancer liés à l’exposition professionnelle aux champs magnétiques de très basse fréquence chez les salariés des compagnies d’electricité en Ontario, au Quebec et en France: 1,970 – 1,989. American Journal of Epidemiology (1,994): 139 (6): pp. 550 – 572 y 144: 150 – 160 (1,996).

[7] J. Ignacio Orive Pediatra y MD PhD.

Comments

comments

About admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: