La bisabuelita más amorosa de Perú cuida a su bisnieto sola en San Juan de Lurigancho

La vida siempre ha sido dura con Marleni Peña Ramírez y a pesar de tener el corazón herido su mirada se ilumina intensamente cuando tiene a Piero frente a ella, su amado bisnieto que le da sentido a sus días, en las agrestes y áridas alturas de San Juan de Lurigancho.

Mi Piero me da energía. Sin él no soy nada. Cuando se va al colegio me quedo muy triste y sola. Cuando regresa, aumentan mis ganas de vivir. Sigo siendo madre y lo seré hasta mi muerte, porque debo criarlo con amor. Él me dice: ‘No te mueras todavía, mamita’. Yo le respondo: ‘Quiera Dios que viva muchos años más, hijito, para ver que ya seas un jovencito, estudies y trabajes’”, dice, reflexiva

Marleni es usuaria del Programa Nacional de Asistencia Solidaria Pensión 65, del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis). Habla pausado, con la u después de la f, como loretana que es. Aunque no pasó del primer grado, siempre tiene la palabra precisa para Piero, que ya está en tercero de primaria.

La bisabuela se expresa con la sabiduría que le da su largo camino de vida, recorrido por bordes de precipicios anímicos que más de una vez intentaron tragársela sin éxito. La última gran prueba que tuvo fue hace un año, cuando el nuevo coronavirus se sumó a la leucemia y le arrebató a Lila, su hija y abuela del pequeño. Aquella vez, Piero conoció a la muerte

Como lo hacía desde joven, Marleni estaba lavando ropa ajena en casa cuando Lila dejó para siempre la humilde vivienda de triplay que es su hogar, en uno de los cerros de la asociación Jesús de Nazareth, en el sector Cantoral, cerca de la zona conocida como Casablanca

Al ver a su abuela esforzándose desesperadamente por respirar, Piero pidió ayuda a los vecinos a viva voz. Sumido en el miedo, sus gritos desgarradores le robaron algo de su inocencia.

Escalón por escalón

Una de las hijas de Lila dio a luz a Piero siete años antes de ese episodio. En una decisión que puede resultar difícil de comprender, dejó al niño al cuidado de su abuela y bisabuela. Hoy, el pequeño llama “mamita” a Marleni, aunque sabe que nació de la señora joven que lo visita de tanto en tanto.

A sus 8 años, Piero ya entiende que el título de mamá se labra día a día y escalón por escalón, como los que pisa Marleni de lunes a viernes en la empinada escalera del cerro para llevarlo y traerlo del colegio público.

Consejos de vida

De los padres de Lila, de su nieta y de Piero prefiere no hablar. “No nos han ayudado”, se queja casi susurrando. De joven, por la falta de oportunidades y ya con Lila, emigró de Loreto a Lima, específicamente a San Juan de Lurigancho. Primero ambas fueron acogidas por unos familiares. Posteriormente, ellas se asentaron donde hoy revolotea Piero antes de irse a sus clases del turno vespertino

“Le aconsejo que no tenga malas ideas y que no se acompañe de amigos malos, sino con amigos buenos, que le digan: vamos a estudiar, vamos a trabajar. También le recalco que el día en el que yo ya no viva más lleve a la práctica mis consejos”, manifiesta Marleni, antes de irse a la olla común más cercana a recoger el alimento del día.

“Es mi mamá”

Con una madurez atípica para su edad, Piero se da cuenta de que un solo día no alcanza para celebrar todo el amor que recibe de su bisabuela Marleni. “Para mí y para mi mamita Marleni, todos los días son el Día de la Madre”, sostiene el pequeño.

“Yo quiero mucho a mi mamita Marleni, porque ella siempre me da buenos consejos, que de todas maneras voy a seguir. La quiero porque es mi mamá, me hace todo: me hace la comida, me tiende mi cama y tantas cosas más”, expresa Piero sin soltar ni por un segundo a su perrito Chato.

Mamita Marleni, de grande yo voy a trabajar como policía y te voy a comprar todas las cositas que vas a necesitar”, promete el niño.

Piero es inteligente, tierno y avispado. Ha practicado el poema que le recitará a Marleni por el Día de la Madre. Los besos y abrazos cariñosos están garantizados de sobra para el segundo domingo de mayo en las alturas de San Juan de Lurigancho.

Datos sobre Pensión 65

El programa del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social tiene 577,043 personas usuarias en los 1,874 distritos del país, quienes reciben una subvención bimestral de S/ 250. Desde el 30 de abril reciben la subvención del segundo bimestre del año y la subvención extraordinaria.

Del total de personas usuarias del programa, 320,461 son mujeres en pobreza extrema. En la mayoría de los casos son abuelas y muchas de ellas crían a sus nietos.

En el distrito de San Juan de Lurigancho, Pensión 65 tiene 2,736 personas usuarias de las cuales 1,619 son mujeres.

Fuente: Andina

About admin

Leer también

SJL: Acusan a comisaría de Santa Elizabeth no atender denuncias / VIDEO

En el programa Buenos Días Perú dieron a conocer presuntas irregularidades que estarían pasando en …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

error: